Marcelo
Si la memoria no me falla, quedan aún vivitos y coleando siete ex presidentes, a saber: Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Eduardo Caamaño, Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saa, Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner. Descartada de plano la posibilidad de que sus respectivos velatorios tengan la dimensión y el respeto ciudadano que han tenido -sin dudas merecidamente- las exequias del Dr. Raúl Alfonsín, creo indispensable aportar ideas para que, llegado ese triste momento, se disponga desde ya de espacios físicos acordes con la estatura moral e intelectual de los respectivos occisos. Además me permito sugerir tres oradores por ceremonia:
CARLOS MENEM
Velatorio: Circo Hnos. Menem
Sepultura: Aeropuerto olivícola de Anillaco
Oradores: Firulete, Marcelo Tinelli, Ibrahim Al Ibrahim (con traductor)
FERNANDO DE LA RUA
Velatorio: Cabina telefónica
Sepultura: Finca La lenteja
Oradores: Chacho Alvarez, Marcelo Tinelli, Tu Sam.
ADOLFO RODRIGUEZ SAA
Velatorio: Sede del FMI
Sepultura: Potrero de los Rodríguez Saa (ex Funes)
Oradores: Alberto Rodríguez Saa, Esther Goris y la Turca Sesin
EDUARDO DUHALDE
Velatorio: Bingo Lomas
Sepultura: Bingo Lanús
Oradores: Chiche Duhalde, Chiche Gelblung y Chiche Soñora
NESTOR KIRCHNER
Velatorio: Ciudad Gótica
Sepultura: El Calafate
Oradores: Aníbal Fernández, Alberto Fernández y el Tití Fernández.
En el caso de los ex presidentes Caamaño y Puerta, el que primero muera será congelado hasta que lo haga el segundo y en ese momento se harán los dos velatorios juntos, con el fin de que ayudar a la ciudadanía a recordar de quienes se trataba.
LO QUE VIENE, LO QUE VIENE
Publicadas por
A Cara de Perro (que ladra y no muerde)
el día
lunes, abril 06, 2009
DOS REFLEXIONES SOBRE ALFONSIN
Publicadas por
A Cara de Perro (que ladra y no muerde)
el día
miércoles, abril 01, 2009
Murió Raúl Alfonsín. Muchas cosas se dijeron desde ayer y se dirán en los próximos días. Más abajo Marcelo nos deja un texto excelente sobre sus sensaciones. No voy a hablar de lo que significó para los que éramos adolescentes cuando asumió la Presidencia, de la consolidación de la Democracia, del juicio a las Juntas, los planes Austral y Primavera, la hiper, las leyes de impunidad, el traslado de la Capital (te re banco en esta, Raúl!!), y otros aciertos y errores. Solamente quiero decir que el que suscribe era alfonsinista desde antes de las 8 y media de la noche de ayer. Y que me rompe soberanamente las pelotas ver a tantos hijos de puta que le hicieron la vida imposible, que lo acorralaron hasta hacerlo renunciar, ahora llorar antes las cámaras y hablar maravillas de él. Manga de turros, aunque sea por unos días guarden respetuoso silencio .... MI ABUELO AVELINO Marcelo
Mi abuelo Avelino no hablaba de polìtica. En realidad no hablaba. Ni de polìtica ni de nada. Vaya a saberse què marca infantil, què pisotòn del destino lo silenciò un lejano dìa, allà en su Galicia –porque España era para èl Galicia y poco màs. Y entonces mi abuelo, una vez descartada voluntariamente la herramienta de la palabra, se dedicò a trabajar. Y lo hizo durante setenta años. Tintero, colectivero, taxista, chofer, portero, casero de mansión. Esposo y padre. Abuelo. Hermano mayor de once gallegos, con todo lo que ello implica. Es decir un poco padre, consejero, y siempre ejemplo.
En muy pocas ocasiones interrumpiò su silencio, generalmente presionado por las circunstancias. Alguna reconvenciòn para mì o mi hermana, alguna puteada sorda ante los insectos que asolaban su quinta; en fin, alguna solicitud para mi abuela.
Mi abuelo no besaba. Como una suerte de concesiòn a la ternura, ponìa la mejilla y albergaba los labios del otro como una especie de resignaciòn, una fatalidad.
Y no lloraba, obvio es decirlo. Y no era para no parecer maricòn. Esa idea estaba fuera de su universo. No lloraba porque no. No le salìa. Aunque yo creo que lloraba para adentro. Y ese llanto le atoraba la garganta y por eso no hablaba. Y no besaba. Sòlo utilizaba la boca para dar cumplimiento a las funciones bàsicas: comer y respirar. En ese orden.
El 20 de noviembre de 1975 se le escapò una puteada un poco màs farolera. Una de alegrìa. Fue cuando se enterò por la tele que habìa muerto Franco. Acto seguido, tomò la sevillana y comenzò a sacar punta a un palito destinado a erguir acaso una planta de tomates.
Un domingo de 1983 papà lo afiliò a la UCR. Recuerdo perfectamente la escena. Mi insolvencia, e insolencia, intelectuales –sumada a una verborragia indigna del abuelo- aconsejaba a viva voz alinearse a las filas antiimperialistas de Oscar Alende (que no se vendiò hasta que se vendiò), y descartar de plano ese abogado de campo, tìpico radical (charlatàn y cagòn). Papà, en un gesto que agradezco y no olvidarè, hizo caso omiso y continuò exaltando las bondades de ese hombre que recitaba el preámbulo de la Constituciòn y, segùn su criterio –el de papà- iba a dar respuesta a los anhelos allì expresados.El abuelo escuchò atentamente –o asì pareciò- y puso la firma al pie de la ficha. En silencio, eso sì. Y un dìa de diciembre el abuelo llorò. Llorò frente a la tele mientras veìa a otro gallego subido a un auto lustroso y sin techo recorriendo las calles de Buenos Aires, sobre un mar de banderitas, boinas y sonrisas.
Y hoy que casi no quedan boinas, y mucho menos sonrisas (ni hablar de las banderitas) estoy llorando frente a la tele, màs triste de lo que jamàs hubiera imaginado en estas circunstancias. Y usted señor Alfonsìn, a usted le digo: usted es el puente entre mis làgrimas y las del abuelo. Que en paz descanse.
Estoy viejo, lo sé. Hace tiempo que lo siento así. No es exactamente un cotejo minucioso de dificultades físicas y o mentales. No. Tampoco es la lisa y llana melancolía, o esa especie de letargo que se apodera de nosotros y nos hace evaluar como ventaja el quedarse tumbado en la cama, por sobre programas otrora apetecidos.
Estoy viejo. Y adonde primero se nota es en la tolerancia. Es como si comenzáramos a dejar de producir una hormona (en este caso sería la toleraína) lo cual nos impide comprender, razonar, asimilar ciertas actitudes que, en circunstancias normales, no debieran afectarnos. Porque en realidad la intolerancia es más patente aún cuando lo que no toleramos ni siquiera roza nuestra propia vida. Por ejemplo si acaso nos produjera indignación y enojo el desastre en que se ha convertido la cara de Adriana Aguirre, o el tamaño que han alcanzado los pabellones auditivos del señor Vicepresidente de la Nación, es que estamos en presencia de aquel fenómeno que les contara más arriba.
Pero estoy viejo. Y como estoy viejo, me detengo por ejemplo en programas de televisión que hace unos años no hubiera ni siquiera sospechado que existían. Y miro poca televisión, es verdad, lo cual implica que –además- tengo mala suerte, en tanto me toca ver aquello que no tolero. Será todo el día así? Seré el único que piensa lo que piensa mientras asiste a las declaraciones de tal o cual “famoso”, entendida la fama como acumulación de escándalos, etc? Estoy viejo. Y no debiera preocuparme porque sé que es inexorable. Lo único que sabemos cuando nacemos es que vamos a envejecer –y finalmente espichar- y es para lo que menos estamos preparados. Salvo Benjamin Button y Nacha Guevara, pero ese es otro gritar. Y basta de introito.
Pregunto: Por qué San Patricio? Por qué aquí? Por qué así? Por qué tanta difusión? Por qué tanto revuelo?
Estoy viejo. Y entonces, cuando ya me entregué a convivir con los festejos de Halloween o San Valentín, me traen ooooooooootra fiesta absolutamente ajena, tan ajena como esa asombrosa y pujante tierra de Irlanda de donde proviene.
Y aquí voy a detenerme un instante para decir que apelaré a un sentimiento de argentinidad y de latinoamericanismo que sé que fácilmente puede confundirse con chauvinismo, cuando no con ese tufo nazionalista que enarbolan constantemente los tradicionalistas y capangas de lo patriótico. Hago la aclaración que prefiero a Peter Gabriel por sobre Sergio Denis, a U2 sobre Los Piojos, a Manhattan Transfer por sobre Los Tucu Tucu, y siguen las firmas, con lo cual quiero expresar que la pertenencia territorial no es para mí un sinónimo de calidad, ni nada que se le parezca. Es decir, la calidad y la sensibilidad no son artículos regionales. Para eso están el salame casero, los ponchos y el dulce de leche.
Pero -y aquí se viene el centro de la cosa-, creo que las tradiciones y festividades populares argentinas sì debieran exponerse en primer plano, desde la escuela primaria y si es posible antes. El tantanakuy, el carnaval coya, nos pertenecen, aunque no lo sospechemos siquiera. Pero no son fiestas glamorosas. Eso es verdad. Las practican pueblos en derrota perpetua, feos de toda fealdad, morochos de mirada desafiante, ejecutando músicas mínimas y “tristes”, niños descalzos y mujeres que pareciera que han nacido embarazadas. Y mientras tanto, estamos condenados a observar fiestas que no entendemos porqué se realizan, ni en memoria de quién, de dónde vienen ni adónde van. Tienen, eso sí, un gustito comercial y jaranero –en ese orden- que explica tamaño alboroto tilingo. Porque es un festejo tilingo, entendido el asunto como jornada de alegría obligatoria, alboroto políticamente correcto y derecho de admisión. No hay morochitos de ingesta dudosa, ni casacas de equipos de primera “C”. Es en realidad una peña ramal Pilar.
Me imagino a un indio araucano parado en el centro de Dublín cantando una copla y bebiendo chicha o algún copetín de similar contundencia y efecto, y trato de representarme la cara de los dublinenses (se dirá así??). Y pienso más, y ahí está la diferencia: creo que algunos observadores bajarán libros, preguntarán porqué esa ropa, porqué esa bebida, porqué esas facciones. Cómo, de dónde, etc. Y es ahí donde la artesanía u observación de lo silvestre se vuelve ritual en cada uno; en el protagonista y en el espectador.
“Los ritos son necesarios”, reza esa monumental obra literaria que es El Principito. Pobre San Patricio, si se enterase de que por estas pampas su legado es evocado con total desprecio por lo ritual y con estruendoso apego por el descontrol “for export” que pregonan estos impresentables yuppies que aspiran a pertenecer a algo, no importa qué, cómo ni porqué. Sólo mascullan “todo bien”. Y eso parece que –en estos tiempos- se parece bastante a pertenecer.
CHAU AMARGO!!!!!!
Publicadas por
A Cara de Perro (que ladra y no muerde)
el día
miércoles, marzo 11, 2009
Mariano El amargo de Riquelme volvió a renunciar a la Selección. Vamos carajo!!! Es un día de fiesta para este blog.
Román, dejate de joder. No podés ser tan malcriado y llorón. Tu mamá otra vez se puso mal por las críticas? O por haber visto Futbol de Primera y ver que no corrés una bola? O quizás esté mal porque no te quiere nadie, todos tus compañeros hablan mal de vos. Te fuiste ... muchas gracias. Te mandamos una postal desde Sudáfrica, con un elefantito en la foto, para que sigas poniendo trompa cada vez que alguien no hace lo que vos querés.-
Fui a ver El Curioso Caso de Benjamin Button.
Es como Forrest Gump pero contada de atrás para adelante.-
SOMOS ANSIOSOS
Publicadas por
A Cara de Perro (que ladra y no muerde)
el día
viernes, febrero 20, 2009
Mariano Que si va a jugar para Argentina o para España, que ya es socio de Independiente, que el abuelo quiere que sea de Boca, que si será zurdo o diestro .... Y si el nieto de Maradona se dedica a ser bailarín de ballet y no quiere patear una pelota en toda su vida????
ESTAMOS EN CRISIS
Publicadas por
A Cara de Perro (que ladra y no muerde)
el día
martes, febrero 03, 2009
Mariano Como nuestros lectores (en caso de que quede alguno) habrán notado, este blog está en crisis. Posteamos muy salteado, no surgen ideas nuevas, estamos quedados. El manual del buen blogger dice que hay que postear todos los días, contestar los comentarios, entrar a los blogs de los comentaristas y no se cuantas cosas más. Bueno, nosotros no hacemos nada de eso hace rato. Gonza no postea hace meses y casi ni comenta, Gaby postea poco, Marcelo manda un post cada muerte de obispo y yo estoy cada vez más vago. Estuve pensando que postear y tenía varios proyectos: un grandes éxitos de posts viejos, contarles que en el verano fui a ver a Les Luthiers y Los Fabulosos Cadillacs, los famosos que crucé por la playa o la calle (las mellizas griegas y Carla Conte, respectivamente), y otras gansadas por el estilo.- También pensé en postear un reflexión sobre el cierre de los blogs, ya que casi todos nuestros lectores y blogueros contemporáneos cerraron el suyo, como La Wonder, Patrizio o Salzanita (nos queda Andrea que aún resiste).-
Otra tentación fue volver a los posts anzuelo, donde poníamos: Luciana Salazar en pelotas, Pamela David desnuda, la Ritó en escena lésbica, etc. con el fin de captar lectores. O dar el premio ACDP 2008 a algún famozuelo o pseudocantant. O quizás comentar el verano marplatense (primer turista del año, móviles de programas de chimentos, promociones en la Rambla, etc. )
Pero la verdad que ninguna de estas ideas me cerró y casi todas las hemos hecho, así que simplemente me queda confesarles que estamos en crisis y que pronto volveremos con mejores ideas, o no ... (este toque misterioso me encantó, es para que Uds. comiencen a comentar con desesperación pidiendo que no nos vayamos).-
COMO RECONOCER A UN PELOTUDO
Publicadas por
A Cara de Perro (que ladra y no muerde)
el día
domingo, enero 11, 2009
Marcelo
Sin la más mínima intención de quedar exento de ser considerado yo mismo un pelotudo, me dirijo a la cyberaudiencia con el objeto de volcar algunas apreciaciones –nacidas de la observación y previamente pasadas por el colador de la autocrítica, que como todos sabemos es un gran invento-, e intentar diseñar un esquema que nos permita reconocer y apreciar un pelotudo en toda su dimensión.
Diré además que la palabra pelotudo es precisa y valiosa para definir una tipología personal. Cuando no alcanzan las palabras bobo, boludo, ganso, tagarna, opa, etc., ahì se yergue “pelotudo” como un estandarte, una bandera. A simple vista, boludo y pelotudo significan lo mismo. Han nacido, eso sí, de la apreciación de una cierta lentitud y torpeza producto de alguna inflamación testicular ocasional o permanente. Pero no. Un boludo conserva cierta candidez, atributo que el pelotudo aparenta pero no ejerce. Parafraseando al genial Negro Fontanarrosa, que adjudica ciertas fallas en la revolución cubana a la imposibilidad de articular el vocablo “mierda” por parte de su pueblo (ellos dicen “mielda”, lo cual amortigua notablemente el impacto del improperio), podemos afirmar que la palabra boludo es, tambièn, una versión lught de pelotudo.
Y a qué viene todo esto?
Días pasados fui convidado a compartir un asado en casa de un amigo, quien a su vez –naturalmente- tiene otros amigos que desconocìa hasta ese momento. Y fue en esa situación, agradable y relajada –un choricito, un cuento levemente ordinario, un vaso de buen vino, una anécdota inflada y –en general- machista, en que conocí y reconocí a un auténtico pelotudo. Porque este muchacho fue, en menos de dos horas, bobo, opa, boludo y al fin pelotudo, como una suerte de escalafón inverso que lo llevó a la pelotudez terminal, no quirùrgica.
Él puso lo suyo y yo lo mío. Y tal vez él esté pensando lo mismo de mí en este momento. Todo bien. Soy esclavo de mis observaciones y también tengo lo mío.
En definitiva, lo que me pareció es que hay como un catálogo de actitudes que todo pelotudo arrastra. Si alguna de ellas está ausente, no será considerado un pelotudo. Poniendo blanco sobre negro: para que yo considere a alguien como tal deberá poseer todos los requisitos que a continuación se detallan:
-Teléfono celular muuuuuuuy moderno, el cual permite conocer on line tanto el movimiento de la bolsa de Tokio como los avances en la contratación de Carlos Bianchi como manager de Boca Juniors.
-El celular reposa junto a la cadera y està empotrado en un receptáculo de plàstico forrado en simil-carpincho y permanecerá en modo vibrador durante el ágape. Eso sì, no dejará de vibrar ni un instante.
-La indumentaria consta de mocasines náuticos, pantalón claro y camisa cuya marca referirá gráficamente a algún utensilio,flor o animal huésped de nuestras pampas, tales los casos del caballos, teros, mates, tacos de polo, herraduras, flores de cardo y/o lis, etc. Si la chomba ostenta un cocodrilo, invariablemente serà a rayas horizontales –tipo televisor descompuesto- para demostrar cierta bohemia dentro de un concepto clásico.
-El reloj es grande, mas sus agujas pequeñas, lo cual desnaturaliza su función primordial, pero se deja ver mejor desde lejos. Por otra parte, el concepto de primordial, para un pelotudo, es muy personal. Diremos ademàs que el reloj serà de una marca que en realidad es un perfume, el cual a su vez en realidad es una prenda de vestir, la cual a su vez es una fábrica de cacerolas muy conocida en Laos.
-El peinado es atildado. En caso de incipiente calvicie, se observarà rapado a cero porque se sabe que la pelada prematura suma años y básicamente el pelotudo “debe” ser joven. Siempre.
-El pelotudo siempre llega tarde.
-El pelotudo pide mano dura. Ora Fidel Castro, ora Jorge Rafael Videla.
-La temática de conversación es variada aunque siempre pobre en el concepto. Tampoco es que uno va a un asado y se hace preguntas existenciales: si hemos venido a este mundo a mejorarlo o no, si sobrevivimos en la memoria de nuestros hijos y amigos, etc. Pero como decìa Truffaut (el inventor de las trufas): no hay grandes temas sino grandes tratamientos. Hete aquí que el pelotudo de ley no tiene ni grandes temas, y ni siquiera grandes tratamientos para aquellos en que su pelotudez se lo permite.
-El pelotudo es una suerte de todólogo de la superficialidad. Conoce quienes son los propietarios de los balnearios marplatenses, de los boliches, etc., el precio del agua Dasani, la autonomía del Mini Cooper y los horarios de atención al pùblico del Shopping.
-El pelotudo ejerce el comercio y tiene un socio. Esto es fácil de advertir por cuanto, aunque la charla gire en torno al tamaño que han alcanzado los premolares de Jairo, seguramente el pelotudo insertarà la frase “…mi socio también tiene los dientes grandes…”, lo cual pondrà sobre aviso al resto de los comensales acerca de su actividad diaria, creyendo generar un interès superior a partir de su condición de empresario.
-La actividad comercial especìfica es una incógnita. Posee, eso sì, un tìtulo de licenciado en algo que no se sabe bien que es ni para que sirve, lo cual le ha permitido sosegar la ansiedad de sus padres, que temìan haber parido un pelotudo intitulado.
-El pelotudo es antiperonista, tomado este concepto en su acepción más pelotuda, es decir el cuestionamiento del vestuario de la Presidenta y su esposo, o el tufillo grasún que exhalan los actos partidarios. Generalizando, el pelotudo cuestionarà pelotudamente éste y otros ítems de la conversación.
-El pelotudo està pagando un automóvil en cuotas, las cuales exceden su capacidad de ahorro.
-El pelotudo justifica sus imposibilidades con frases tipo “que querés, si este país es una mierda” o “vivimos dentro de una máquina de impedir”, o “acá no hay reglas claras”, frases que sòlo expresarà cuando su propia realidad se sienta amenazada.
-Ergo, el pelotudo es insolidario. Por ignorante y por conveniencia. Y ahì es donde el vocablo “boludo” no alcanza.
-El pelotudo conoce Camboriu, Las Leñas y Mar Azul. Y sueña con Miami. Y se siente un viajero frecuente habilitado a desarrollar en su imaginación polìticas turìsticas y escalas de precios.
-El pelotudo corre por la costa. Y ha comprado ropa adecuada. Radio con FM y zapatillas running.
-El pelotudo tiene muchas remeras de cuello redondo con inscripciones en el pecho, preferentemente en inglés. Y desconoce su significado. Tanto puede exhibir una con la leyenda “Michigan University” u otra que rece “Drive carefully” o “I am a pelotud”. Lo importante es que sea en inglés.
-El pelotudo conduce su automóvil con el brazo derecho totalmente extendido, en tanto el izquierdo cuelga inanimado por fuera de la unidad. En caso de que el pelotudo resida transitoria o definitivamente en Gran Bretaña u Oceanía,, este procedimiento se invertirá.
-El pelotudo tiene amigos “importantes” y presume de ellos. Son, en general, empresarios marplatenses, con todo lo que ello implica.
-El pelotudo està casado y tiene hijos, que van a guitarra, a inglés y a danza, con independencia de su sexo.
-El pelotudo gusta de la música. Incluso una vez fue a ver un tributo a Ricardo Arjona. Y recuerda vagamente un tango, en general Nostalgias, cuando bebe en demasía.
-El pelotudo no sabe contar chistes ni entiende el doble sentido.
-El pelotudo tiene home theater para oir estruendosamente a Guillermo Andino.
-El pelotudo sostiene que la esperanza patria es Elisa Carrió.
-El pelotudo detesta el ajo. Porque repite.
-El pelotudo tiene varios libros.
-El pelotudo le regala dinero a la esposa para que se compre lo que quiera.
-El pelotudo bebe champagne con helado de limòn. Y llama a ese engendro “lemonchamp”. Tomá.
-El pelotudo concurre a almuerzos con gente conocida –y en lugares visibles-, entendiendo por almuerzos a los que, además de producirse en horas del mediodía, involucran hipotéticos negocios futuros, los que -claro está- jamàs se concretarán, por lo menos con participación del pelotudo. Esta circunstancia no obsta a que el pelotudo sienta que ha participado en algo “importante”.
En fin, releyendo me doy cuenta que acabo de escribir una pelotudez.
Mariano
Tengo una tremenda confesión que hacer en este fin de año: yo banco a Los Fabulosos Cadillacs. En estos días tuve un par de conversaciones con gente que se empeñó en defenestrarlos y la verdad que debo reconocer que a mí me gustan. Ya sé que quizás no sea "cool" en círculos culturosos adherir a esta música, o que los roqueros acérrimos renieguen de sus ritmos tropicales, pero me re caben los Cadillacs. En la primera charla, el gran Mr. E -mecenas del rock "indie" y palabra especializada si la hay- los bastardeó por su versión de "Should I stay or should I go", y recordó con añoranza sus primeros discos, antes del ataque de latinidad, que le gustaban. En la segunda charla, Marcelo -músico profesional y colaborador ocasional de este blog- fue aún más impiadoso y arremetió contra su versión de "Desaparaciones" de Blades. Curiosamente ambos atacaron los covers del grupo y no los temas propios, aunque me consta que odian tanto a unos como a otros.- Es poco lo que puedo decir ante la palabra de los especialista, salvo que el grupo -con sus altibajos- siempre me gustó y que sus dos últimos discos antes de separarse son de un gran nivel. Quienes leyeron mi post sobre canciones de rock (los 3 q lo leyeron) vieron que metí varios temas de LFC. Ahora los dejo con otra canción de ellos. Pensé en poner alguna rareza, un lento o un tema "experimental" de los que alguna vez hicieron para hacerme el culturoso, pero me decidí por un puro tema Cadillac. El 28 de Enero tocan acá, en MDP y allí estaremos.2008: AÑO PERDIDO
Publicadas por
A Cara de Perro (que ladra y no muerde)
el día
lunes, diciembre 15, 2008
Gabriel
Llega esta parte del año y los mortales empezamos a realizar los clásicos balances de fin de año. Desde lo personal, lo laboral, lo deportivo, lo sentimental, hasta lo económico, analizamos detenidamente el éxito o el fracaso de nuestros objetivos planteados hace once o doce meses.
En mi caso particular, los resultados no son positivos (Esta frase está en los anales del año).
No planté un árbol, no escribí un libro y no tuve un hijo. "Pibe, buscate una vida decente" me diría Pappo.
Sin embargo, siempre hay una luz al final del túnel. Esto es, la pasé en términos generales bien, no tuve grandes quilombos, no se me murió nadie muy cercano (Salvo mi vecino del quinto que se ahorcó, pero ese era cercano físicamente. Le tendrían que haber visto las patitas colgando), no me cagué de hambre, me enfermé una vez hace una semana (el aire acondicionado de la furia bordó te mata) y mi hermana dice que voy a tener un sobrino/a para hincharle las pelotas y enseñarle a hacer boludeces.
Cuando leo lo positivo, reflexiono… es medio poco, y me propongo salvar el año en estos 20 días que quedan.
Saco las carpetas de los clientes para ver a quien puedo cobrarle unos mangos. Agua.
Agarro la agenda, empiezo a llamar algunas viejas amiguitas para ponerle adrenalina al fin de año. Todas de novia o casadas. Agua.
Reviso los ahorros para planear unas vacaciones, cuento y cuento los tres violetas que me quedan. No alcanza. Agua.
Voy al vivero, intento comprar un árbol para plantar. "Todo vendido por la Navidad, vio maestro" me dice el viverólogo. Agua.
Me siento en la máquina, escribo un pequeño cuento, voy a una editorial, dos, tres. Hasta el año que viene nada, la crisis paró todo. Agua.
No, si es como yo digo, el año está perdido.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

